Hojas de México
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ACERCA DE... PARÁSITOS, Y SU INCREÍBLE EXISTENCIA
Sabdi Jared Palafox
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sabdijared@hojasdemexico.org
14 Mayo 2017, Xalapa, Ver.,  Muchas veces la gente me pregunta qué vitaminas pueden tomar porque últimamente se sienten cansados, sin ganas de levantarse, etc... Quieren que una pastilla solucione todo. Se quejan amargamente de que “se enferman” muy seguido, porque tienen náuseas y, dolores de cabeza y de vez en cuando diarreas... Lo que yo les pregunto siempre es: ¿hace cuánto se desparasitaron? ¿La respuesta? Siempre la misma: "uuuuh! No, ya ni me acuerdo, pero tiene como 6 años"... Algunos me han llegado a decir que nunca en su vida se han desparasitado. Casos preocupantes... En fin.

Los parásitos son seres que invaden el cuerpo de algún otro ser vivo para obtener los medios y recursos necesarios para su propia existencia, y aunque existen muchos tipos de parásitos, como virus (que son parásitos obligados), hongos, bacterias, y muchos otros animales, yo me dirigiré únicamente a los parásitos intestinales que afectan al ser humano, especialmente los helmintos (gusanos) haciendo especial énfasis en los nemátodos (gusanos redondos). ¿Por qué? Porque me impresionan.
Los nemátodos son gusanos redondos que parasitan al ser humano por diferentes medios; los hay que parasitan por medio de aguas o alimentos contaminados por heces fecales, los hay que ingresan al ser humano a través de la piel (¡sí! ¡De la piel!) y existe también la autoinfección.

Un ejemplo muy claro y conocido por muchos es Ascaris lumbricoides, conocida por todos nosotros, sus amigos, simplemente como "lombriz" por su enorme parecido con la lombriz común de tierra... De hecho, los antiguos griegos no podían diferenciar la lombriz de tierra de la intestinal, para ellos era igual. Para nosotros no.
Te preguntarás, ¿Por qué no? Porque la lombriz intestinal causa en el anfitrión síntomas como pérdida de peso, malestar general, náuseas y fatiga... ¿Nos resulta familiar ahora?.

Otro ejemplo, mucho menos conocido, y mucho más impresionante debo decir, es uno que me apasiona realmente, un parásito al que no podemos llamar de otra manera más que Strongyloides stercoralis. Permíteme presentártelo por favor:
Parásito FACULTATIVO; quiere decir que puede hacer su vida tanto en la tierra, como un gusano común; o puede hacer su vida en el yeyuno o duodeno... Sí. Eso quiere decir que le da lo mismo vivir como parásito dentro de nuestro cuerpo o en la tierra que pisamos. Se reproduce dentro del anfitrión por medio de partenogénesis; eso quiere decir que sólo la hembra vive dentro del duodeno/yeyuno y que NO necesita del macho para reproducirse, simplemente debe soltar sus huevos fecundados para que se adhieran a la superficie de la mucosa, y cuando la larva sale es arrastrada por el bolo alimenticio y sale en las heces fecales.

Cuando en su medio terrestre no encuentran las condiciones adecuadas para su desarrollo las larvas se vuelven filarias infectivas que, al entrar en contacto con la piel humana ingresan a través de los pliegues o espacios interdigitales hasta llegar al torrente sanguíneo, en donde son arrastrados por el mismo, y llegan a pulmones, bronquios y bronquiolos, pasan por corazón derecho y luego suben hasta la epiglotis en donde son digeridos para llegar al intestino delgado, en donde se fijaran a la pared intestinal. Y el ciclo se repite.
Cuando les digo a mis pacientes que es muy importante desparasitarse y veo a incredulidad en sus caras me preocupo, porque las parasitosis son un problema de salud a nivel nacional y global. La mayoría toma a las parasitosis como un tema menor, como algo benigno, algo que no les hace daño. Debo mencionar que muchas veces la parasitosis no creará síntomas específicos, inclusive no llegando a demostrar ninguno. Supongo que ésa es la principal causa de la minimización del tema de las parasitosis. Terrible error, ¡no se debe tapar el sol con un dedo!.

Las consecuencias de tener una parasitosis pueden llegar a ser desastrosas, y éstas van desde sintomatologías simples como náuseas, diarreas y desgano, hasta graves, como prolapsos rectales, abscesos hepáticos, tumores cerebrales, anemias graves que no cederán sino hasta la erradicación del parásito del organismo, alteraciones de las extremidades como es el caso de las elefantiasis causadas por filariasis, ceguera, y hasta la muerte... entre muchísimas otras afecciones.

Y eso que sólo he mencionado a algunos de los parásitos intestinales... Aún no hablamos de parásitos virales, fúngicos o animales... Mi objetivo, querido lector, es denotar la importancia y hacerte reflexionar acerca del increíble mundo en el que vivimos y  las parasitosis para la humanidad, para la evolución como especie, y para nuestra propia supervivencia. Gracias.